Las declaraciones del ganadero
Don Álvaro Núñez Benjumea son una prueba más y definitiva, que pone de manifiesto el fracaso ganadero que ha sufrido
la pasada feria de Almería con unos encierros impresentables tanto el jueves
como el viernes. Desgraciadamente esta situación
lleva ocurriendo ya varios años llegando a un punto donde la presentación de las corridas ha llegado a un límite
insostenible, lidiándose unos encierros impresentables con un comportamiento en líneas
generales que deja mucho que desear, aunque en algunas ocasiones haya salido el
pañuelo azul, hecho discutible en algunos casos, que no tapa en absoluto el problema ganadero
que está sufriendo la feria de Almería y que cada año va a más.
Dicho problema no es nuevo, ya que ha sido denunciado y criticado por algunos
aficionados de la tierra, algún medio de
comunicación, e incluso algún profesional llegando a la conclusión de el que toro que se lidiaba antes de Almería era más
fuerte y serio que el que actualmente se lidia.
Con todo ello surgen muchas
preguntas, a las cuales el único que
debería de responder de ellas es la empresa, la única responsable de la compra
de ganado para la feria. ¿Las figuras
exigen ganaderías? Por supuesto, aquí, en Madrid, Pamplona, Sevilla, Bilbao,
eso está clarísimo, cuando las figuras
aparecen, el toro baja sobretodo en la presentación. Pero lo que no se puede consentir bajo ningún
concepto es que la empresa intente colocarnos año tras año gato por liebre, y más
viendo que en otras plazas de la misma categoría que la nuestra, regentadas o
no por la misma empresa, con figuras de máximo
nivel se lidie un toro más digno e íntegro.
La manera de proceder de la
empresa cuando va al campo a la hora de comprar las camadas que formaran sus
ferias y su destino, al aficionado que pasa por taquilla realmente no creo que
le interese mucho, puede que sí, pero sin lugar a dudas lo que si quiere y
exige ante todo, que en Almería se lidie un toro digno e íntegro, un toro para
una plaza de segunda categoría, no animales abecerrados más propios de plazas
de tercera. Y así se lo deben hacer saber las diferentes peñas, aficionados y
prensa a la empresa cuando llega a
nuestra ciudad a tener los primeros contactos para la celebración de nuestra feria.
No debemos olvidar ni dejar pasar
por alto un par de detalles.
Por un lado
el palco, ante semejantes animales que sobran en el campo y que llegan a las
corrales de nuestra plaza, si no son aprobados se corre el riesgo de suspender
el festejo ocasionando a su vez un problema de altercado público, por lo tanto
no queda otra que dar por aprobados estos animales y evitar daños mayores. Toda
esta situación que supuestamente se puede dar, se evitaría si la empresa obrara
en consecuencia con un ganado digno para una plaza de segunda categoría como es
Almería.
Por otro lado, cargamos las
tintas sobre la empresa, la mayor culpable de este problema, pero no olvidemos
a la voz de la afición. Una voz que apenas se oye, que calla, que no protesta,
que no pita en la plaza ante la presencia de unos toros impropios para nuestra
feria. La pasada feria de Almería por ejemplo no se oyó ni una sola protesta a
la presentación del ganado, dando por valido con el silencio de que nos
conformamos con lo que nos dan, aunque en los alrededores de la plaza siempre
hay algún que otro grupo de aficionados disconforme con todo lo que está ocurriendo,
pocas voces para hacer frente a lo que estamos sufriendo. Por lo tanto, como se ha indicado
anteriormente, son detalles muy importantes y que no deben dejarse pasar por
alto e invitan a la reflexión.



