Cuando a las siete de la tarde, en los días finales de agosto, el presidente saca su pañuelo blanco en la plaza de toros de Almería, en gloria y alabanza de la Virgen del Mar, suenan los sones de «100 años de oro». Ahora el pasodoble queda huerfano con el fallecimiento del compositor Paco Urrutia.
Sus restos fueron despedidos ayer en el tanatorio de Almería entre cientos de amigos y taurinos.Entre otros, el diestro Ruiz Manuel también dijo que «Paco
aparte de ser un gran artista era un gran compositor. Un artista que va a
estar siempre ahí. Personalmente era un gran admirador de mi toreo y yo
eran un gran admirador suyo», y el aficionado Gabriel Luis García Callejón comentaba que «siempre me fascinó Paco Urrutia ya no por su forma de cantar ni por su
poesía, ya que ha sido un poeta grande, sino por su personalidad. Se nos
ha ido un gran hombre».
La enorme afición taurina de Urrutía se puede comprobar en las palabras de despedida que le dedicó su hijo: "Mi padre tras una lidia muy difícil con su enfermedad nos ha dejado, no
ha habido burladero posible ni quite alguno para evitar esta mortal
cogida. Nos deja pronto, pero llenos de su voz, sus letras y sobre todo
de su persona y humanidad. Personalmente quiero agradecer a todos y cada
uno de sus amigos que él tanto ha querido y que sepáis que desde ahora
también seréis los míos".
Desde aqui, recordamos el pasodoble con que comienzan en Almería las corridas de toros... Descanse en Paz.


