Corrida mixta, más mixta que nunca, la que ha tenido lugar en la
tarde de hoy en el coso de la Avenida de Vilches. Toros para rejones,
ejemplares para el toreo a pie y algún novillo que se ha sumado a la
fiesta a la que estamos llamados cada tarde en este ciclo agosteño. ¿Se
puede pedir más?. Pues sí, mucho más. Para resumir el pedido se ha de
exigir la casta, pilar fundamental de esta construcción que en ocasiones
se tambalea y que a la postre resulta la única atracción para que el
aficionado decida volver.
Con un ambiente caluroso se daban cita
Pablo Hermoso de Mendoza, que celebra durante esta temporada sus bodas
de plata, Julián López “El Juli” y un Miguel Ángel Perera sumido en un
momento dulce para lidiar astados de “San Mateo” y de “Charro de Llen”,
estos últimos anunciados desde la suplencia tras descartarse los de
Garcigrande y Domingo Hernández para sorpresa de propios y extraños y
dando riguroso cumplimiento a aquello de que “otro vendrá que bueno te
hará”.
Tras la ya tradicional entrega de trofeos en el burladero
de matadores (existen otros lugares y momentos más oportunos para estos
menesteres), el caballero estellés pechó con un primero parado y
distraído de salida que nunca llegó a enterarse de su cometido. Los
mejores pasajes de esta faena llegaron con “Disparate” y la famosa
“Hermosina” creada por el jinete navarro que puso en pie a un tendido
que dormitaba por la falta de calado. En su segundo poco cambió el
guión. Romo zambombo de casi 600 kg sin celo y aquerenciado con el que
Pablo Hermoso tuvo que poner todo de su parte a lomos de “Chenel” y
“Pirata”. Defectuoso rejón de muerte para cobrar una oreja como premio a
lo obstinado de una labor sin excesiva transmisión.
Ya
descabalgados cabe citar que siempre resulta agradable recordar tiempos
pasados y Julián López “El Juli” debió de volver a sentirse un alumno
aventajado tras recibir su flamante capote de paseo mientras veía salir
por la puerta de chiqueros al anovillado segundo que le tocó en suerte.
Sin picar como ya viene siendo costumbre y tras un variado quite por
faroles y chicuelinas inició la faena a pies juntos. La manifiesta falta
de fuerzas propició un capítulo deslucido en el que solo destacó una
tanda templada con la diestra. Arrimón de conexión con el respetable
para acabar recetando una magnífica estocada que le valió una oreja. En
el segundo de su lote, un toro más hecho aunque no sobrado de empuje, la
tarde ganó en intensidad. Largura y profundidad muy dosificada por
ambos pitones antes de que el toro se apagara y acortara el recorrido.
Una estocada muy desprendida tras dos pinchazos en la que colaboró
activamente algún personaje deseoso de escucharse en el silencio de la
suerte suprema impidió que “El Juli” cortara una nueva oreja quedando
todo en un saludo desde el tercio.
Y llegaba la parada de Miguel
Angel Perera en la estación de Almería tras recorrer este año la
geografía taurina en el tren de la superioridad. Goza de la
clarividencia y la intuición sin las cuales se torna imposible, que no
difícil, dar forma a ciertas faenas que llevan la rúbrica del diestro
pacense. El primero de su lote resultó un espejismo. Un toro parado en
el capote que tras pasar de manera testimonial por el tercio de varas
cogió aire en banderillas para llegar a apuntar que podría valer. Una
sensacional tanda de mano baja por el pitón izquierdo, enganchando la
embestida yrematándola detrás de la cintura fue el imaginario y
deseado oasis que se adivina en el desierto. Se rajó para no acabar de
romper y dejarnos con la miel en los labios. El público sacó el pañuelo
como ritual obligado tras cada estocada y Miguel Ángel Perera cortó una
oreja. Y salió el sexto para alborotar el tendido. Dicen que el que
espera, desespera, y tal y como se viene desarrollando la feria resulta
entendible, si empatizamos con el espectador no aficionado que ha pasado
por taquilla, la muestra de ciertos ataques de ira al imaginar lo que
se avecinaba con el corrido en último lugar. Un toro que medía y no
llegaba a los engaños completamente desentendido de todo lo que le
rodeaba. Perera en una extraordinaria labor didáctica pedía calma.
¡Dejadme solo! Parecía decir mientras trataba de encelarlo en el capote y
la cuadrilla se afanaba por poner orden en una anárquica lidia. Tras
una vara sin emplearse y un complicado tercio de banderillas, el de la
Puebla del Prior se fue a los medios y brindó al público entre el
asombro y las miradas incrédulas de los tendidos. ¡Claro!, estas cosas
pasan y ya las hemos visto en más de una ocasión. Una tanda de doblones
por bajo de inicio como declaración de intenciones traducida en un “aquí
estoy yo amigo” sirvió para que su oponente reconsiderara su postura y
se decidiera a colaborar si el diestro hacía bien las cosas. Y las hizo.
Lo llevó muy tapado, estudiando con criterio los terrenos, imprimiendo
largura y gustándose con temple y despaciosidad ante un animal que
amagaba con rajarse. Cerró la faena con unas bernadinas ajustadas en los
medios y lo pasaportó con una estocada desprendida que emborronaba una
labor de peso ante un enemigo incierto. Dos orejas para cerrar la tarde
que sumadas a la anterior le valían para abrir la Puerta Grande y que
dejaban un sabor agridulce a la espera de que los de Benjumea tiren de
la anilla del paracaídas de esta edición de la Feria Taurina en honor a
nuestra Virgen del Mar. Que así sea.
FICHA DEL FESTEJO
29 de agosto de 2014. Corrida de toros mixta.
2/3 de entrada en tarde calurosa.
GANADERÍAS:
2 toros de SAN MATEO para rejones y 4 de “CHARRO DE LLEN” para lidia
ordinaria. Bien presentados salvo el anovillado 2º. Descastados y
escasos de fuerzas en líneas generales.
Pablo Hermoso de Mendoza
(Cobalto y plata): Rejón trasero y descabello pie a tierra (saludos
desde el tercio). Medio rejón trasero y rejón trasero (oreja).
Julián López “El Juli” (verde botella y oro): Estocada (oreja). Dos pinchazos y estocada desprendida (saludos desde el tercio).
Miguel
Ángel Perera (ciruela y oro): Estocada desprendida (oreja con petición
de la segunda). Estocada desprendida (dos orejas). Sale a hombros.
Destacan en banderillas José María Soler y José Antonio Gutiérrez.
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